Hace un rato se me estaba cayendo la cabeza encima del teclado (léase: me moría de sueño) y, en un arrebato de asqueamiento por mi "trabajo", me he largado a comprarme un libro.Por el camino he estado dándole vueltas y más vueltas pero aun así he llegado a la tienda sin la más remota idea de qué libro pensaba comprarme.Ni de qué autor.Ni siquiera de qué género.Nada.
Una vez en la tienda me ha entrado una especie de mareo al ver tantos títulos, uno tras otro, tantas contraportadas que automáticamente descartaba pensando "vaya truño de argumento"(y mira que me sabe mal por el escritor, que su tiempo se tomó, pero vaya, debo tener una capacidad nula para apreciar la buena literatura) y todavía se me ha hecho más difícil elegir.Finalmente, al cabo de 20 minutos, el mareo se ha acentuado y encima me ha entrado la paranoya de que los jefazos que vienen los miércoles a la oficina se presentarían antes de hora y yo no estaría, así que los nervios se han apoderado de mí, confundiéndome ya del todo, y casi impulsivamente he elegido un libro de Lucía Etxebarría (por aquello del feminismo que tanto me llama últimamente) he pagado en caja y he salido de la tienda prácticamente volando, para plantarme al cabo de 5 minutos en la oficina y descubrir, para horror mío, que EFECTIVAMENTE el despacho estaba lleno de jefazos.
Me he sentido ridículamente gilipollas al tener que fingir que estaba haciendo algo de provecho.Abría el hotmail y lo volvía a cerrar, lo volvía a abrir, miraba una factura ya registrada como si estuviese consultando algo, la dejaba en la mesa, he escrito "vaya mierda" en la libreta como si estuviese tomando apuntes de algo,he ido al baño (muecas delante del espejo para comprobar si se me hacen arrugas alrededor de los ojos cuando sonrío), regreso a mi sitio y me pongo a fantasear con el arquitecto otra vez (casado y con un hijo...qué horror :-S) para matar el aburrimiento.
Y cada miércoles,el mismo (o similar) proceso.Manda huevos.






